20 SIEMPRE TE AYUDARE 2No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:10

 Todos tenemos grandes desafíos en la vida, todos soñamos con alcanzar nuestras metas, todos tenemos miedo al fracaso; pero no todos nos paralizamos, dejándonos llevar por nuestros miedos. Probablemente nos hayamos detenido por un tiempo, sin embargo, hay alguien que viene a nuestro auxilio y nos levanta los ánimos y nos hace ver que no estamos solos, que aún en nuestro desánimo tiene misericordia y nos da nuevas fuerzas.


Debemos reconocer que llegan momentos en los que necesitamos mucho más que la ayuda y el respaldo de nuestros seres queridos. Hay luchas internas en cada ser humano, que no pueden superarse por nosotros mismos o con ayuda humana.
Es nuestro deber procurar la ayuda correcta, y a pesar de contar con personas que pudieran aliviar la carga, lo primordial es asegurarnos de que contamos con la ayuda de quien Todo lo Puede, Dios!  El, por medio de Nuestro Señor Jesucristo está siempre atento a todas nuestras necesidades, El conoce nuestros altos y bajos, y sabe también lo que está por venir; no hay mente humana, ni poderío que se le compare.


El sabe perfectamentre la situación que enfrentamos en este preciso momento y las que vamos a enfrentar. Hemos sido creados para gloria de su nombre y lo único que Dios ha querido desde la creación de la primera pareja en la tierra, es protegernos de todo mal; por eso leemos en su palabra, La Bíblia, todas las advertencias y amonestaciones que Dios da a quien no cumple con los mandatos de El, así mismo vemos elogios que El hace a personajes de los tiempos Bíblicos que hicieron el bien y se apegaron a los mandatos que les dió. También está escrito el fin para cada uno de los que nos antecedieron, como para nosotros. Los tiempos Bíblicos son parte de la Historia del Cristianismo. Los tiempos actuales, forman parte de la historia que se está escribiendo de acuerdo con nuestros hechos; y eso será más adelante parte del desarrollo de la Historia del Cristianismo.


Todo lo escrito en su palabra, es la única base fundamental para nuestro desarrollo; a fin de alcanzar su favor en nuestro diario vivir. Nuestras actidudes, acciones y estilo de vida están marcando nuestro presente y futuro, no solo en vida; si no después de ésta. Sin embargo, hay un pasado al cual no podemos regresar, pero para eso contamos con la ayuda perfecta de Dios para solucionar algo que hayamos hecho mal (por nuestros pecados); basta con pedir perdón y que haya un verdadero arrepentimiento por lo mal que hayamos obrado. Su palabra nos dice que El es amplio en perdonar y una vez perdonados, El no se vuelve a acordar de nuestros pecados.


Ese acto nos limpia y nos restaura, nos hace aptos para estar ante la presencia de Dios. Como creación suya El nos ama, pero no puede estar cerca de nosotros si hay pecado en nuestras vidas; a menos que reconozcamos y pidamos perdón.
Es un gran alivio saber que contamos con la ayuda de alguien que todo lo puede, sobre todo cuando sabemos que tenemos que enfrentar desafíos importantes. Pero para poder contar con esa ayuda debemos estar apegados a El. Ahora sabemos que hacer para lograrlo.


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Me gustaría que juntos recordemos aquello que alguna vez en nuestra niñez o durante nuestra adolescencia, nos haya hecho temblar de miedo!
Recuerdas que causó el grito de pánico? Recuerdas quien estuvo ahí para calmarte? o
Cuales fueron las palabras que te dijeron?, acaso, simplemente te abrazaron y te dijeron: “aquí estoy, no estás solo” “no te preocupes, ya pasó fue solo una pesadilla”...


Cierto día, en mi adolescencia, luego de un entrenamiento de baloncesto, caminaba en una calle solitaria rumbo a la estación de bus. Me salió al encuentro un hombre con aspecto sospechoso y me miraba como si quisiera deborarme. Eso me asustó muchísimo, pero no tenía a donde correr que él no me persiguiera. Repentinamente -al poco tiempo- salienton tres personas de una de las casas frente a la calle en la cual caminaba; muy contenta aligeré el paso y cruce la calle para colocarme delante de ellas.
Por un momento bien corto, camine segura y al volver mi vista atrás, ya no estaban las tres personas detrás de mí; para mi sorpresa, el hombre que me seguía, también cruzo la calle y venía tras de mí. Para entonces mi mente se bloqueó y no supe que hacer, sentía como si mis piernas se paralizaban, mi corazón daba unos latidos tan fuertes que me impedía respirar correctamente, me sentí completamente sin aliento. En cuestión de segundos, un taxi paró abruptamente y quienes lo abordaban comenzaron a dar gritos llamándome y sin pensarlo corrí hasta el vehículo y abriendo la puerta delantera el conductor, entré a el sin preguntar. Una vez dentro reconocí que quienes lo abordaban eran las mismas personas que habían salido de la casa de enfrente. Ellas se dieron cuenta de las intenciones de aquel hombre que me perseguía.
Estoy muy segura que Dios cuidó de mi!  Justo en el momento que estaba por desmayar, El me dejó ver que no me había dejado sola; a pesar que mis piernas estaban paralizadas, El me dió las fuerzas para correr y alcanzar la ayuda que me había enviado. “…Siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”
Pude ver claramente cómo me proporcionó la ayuda necesaria, justo en el preciso momento de mi agonía!. Su poder fue manifestado poniendo en el corazón de aquellas personas el protegerme, me tendieron una mano, y me pusieron en un lugar a salvo; aún cuando no me conocían.


El que lo ve todo sabía que un día como hoy yo estaría dando Gloria y Honra a El, por todos los favores que me ha concedido a lo largo de mi vida. Lo más grande que he recibido de El es su perdón y la salvación para mi alma. Y es por eso que escribo, primeramente para su Honra y Gloria, luego porque me llena de alegría reconocer lo Grande que es El, y porque me da la oportunidad de compartir con otros su gran amor y decir que he sido testigo del amor de Dios en mi vida. Y como si eso fuera poco, cada vez que me siento a escribir de sus grandezas, me ministra de manera especial; dejándome saber una y otra vez, que no estoy sola…” No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” Amén!
Debemos reconocer que nadie es perfecto y todos cometemos errores, sin embargo pedir perdón nos libera. Todo lo malo queda atrás, Dios nos perdona sin importar lo que hayamos hecho y no se vuelve a acordar más. Ante Dios todos somos pecadores, El nos conoce muy bien, pero debemos ser humildes y reconocer que necesitamos de su perdón.


No esperes más, ponte en contacto y déjanos saber lo que Dios está haciendo en tu vida.

Recuerda…
“No temas, cree solamente.”

Marcos 5:36

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